UNIDAD I. CONCEPTOS BÁSICOS SOBRE LA ADULTEZ Y SENECTUD


1.1 Diversas teorías sobre el desarrollo adulto (diferencia entre adultez joven, adultez madura y adultez tardía/senectud)

El envejecimiento se define como: “un proceso continuo, universal e irreversible que determina cambios morfológicos, funcionales y psicológicos, que conllevan una pérdida progresiva de la capacidad de adaptación”.

Así que, las características del envejecimiento son:

• Universal: es propio de todos los seres vivos en general.
• Irreversible: no puede detenerse ni revertirse.
• Heterogéneo e individual: cada especie tiene una velocidad característica de envejecimiento.

Igualmente ocurre entre cada uno de los sujetes de cada especie e incluso, en cada órgano de un mismo individuo


TEORIAS

Teorías del proceso de envejecimiento

Algunos profesionales del tema, a lo largo del tiempo han realizado algunas teorías sobre el motivo del proceso de envejecimiento.

 Teorías estocásticas

El envejecimiento es consecuencia de alteraciones que ocurren en forma aleatoria que se acumulan a lo largo del tiempo.

Teoría del error catastrófica

esta teoría propone que con el paso del tiempo se produciría una acumulación de errores en la síntesis de proteína del organismo, que en último término determinaría daño en la función celular.

Teoría del entrecruzamiento

Esta teoría postula que ocurrirían enlaces o entrecruzamientos entre las proteínas y otras macromoléculas celulares, lo que determinaría envejecimiento y el desarrollo de enfermedades dependientes de la edad.

Teoría del desgaste

Esta teoría propone que cada organismo estaría compuesto de partes irremplazables, y que la acumulación de daño en sus partes vitales llevaría a la muerte de las células, tejidos, órganos y finalmente del organismo.

Teoría de los radicales libres

Propone que el envejecimiento sería el resultado de una inadecuada protección contra el daño producido en los tejidos por los radicales libres. Esta es una de las teorías más populares.

Teorías no estocásticas

Las teorías no estocásticas determinan que el envejecimiento está programado y predeterminado.

Teoría del marcapasos

Los sistemas inmune y neuroendocrino serían “marcadores” intrínsecos del envejecimiento. Su involución está genéticamente determinada para ocurrir en momentos específicos de la vida.

Teoría genética

el envejecimiento depende de multitud de factores genéticos.

Como se puede comprobar con la tabla anterior no hay una teoría clara sobre cuál es el motivo que causa el proceso de envejecimiento. Lo más probable es que envejecer a lo largo del tiempo sea una evolución que se deba a factores multicausales.


1.2 Proceso físicos en el envejecimiento



El envejecimiento no es un proceso sincrónico que ocurra en todas las personas al mismo tiempo o a una edad concreta. Sino que más bien cada individuo en particular tiene un ritmo de envejecimiento propio y personal al igual que muchas otras funciones, de esta forma, no se pueden esperar las mismas funciones en todos los mayores..

Cambios físicos

Con el paso de los años se va produciendo un envejecimiento en el organismo lo que trae consigo cambios morfológicos cardiovasculares, cambios patológicos estructurales del aparato respiratorio, muscular, óseo, digestivo, genito-urinario, cambios en la boca y dientes, cambios en los órganos sensoriales tales como disminución de la agudeza visual y perdida auditiva, la piel denota enrojecimiento, se acompaña frecuentemente de una mayor lentitud en la capacidad psicomotriz y de una disminución en los mecanismos termorreguladores del anciano, todo ello puede suponer un riesgo para la salud del individuo.

1.2.1 Salud

La vejez es el destino de todos; una fase natural del ciclo vital humano que tiene sus peculiaridades, sus posibilidades de desarrollo y crecimiento humano, y, por tanto, no es una etapa de involución. Los mitos, sentimientos y expectativas negativas que pesan sobre ella forman parte de una representación social que define negativamente lo que es ser viejo y cómo debe serlo, interfiriendo en el “buen envejecer de las personas”.

La personalidad es el nivel más complejo de integración y organización de los procesos psicológicos que intervienen en la regulación del comportamiento. Tiene particularidades irrepetibles en cada sujeto y está en constante cambio y desarrollo a lo largo de la vida. Es necesario comprender esta individualidad en esta última etapa de la vida.

Disfrutar de la vejez de manera satisfactoria y placentera es esencial para elevar la calidad de vida de estas personas.

Muchas personas mayores viven saludablemente y tienen vidas activas. Pero no hay manera de evitarlo: cuando envejecemos, nuestros cuerpos y mentes cambian. Es importante saber qué esperar. Algunos cambios son normales al envejecer, mientras que otros pueden ser una señal de un problema de salud. Es importante reconocer la diferencia y hablar con su proveedor de cuidados de salud si usted tiene alguna inquietud.

Un estilo de vida sano puede ayudarlo a enfrentar los cambios normales del envejecimiento y disfrutar de su vida a pleno. Esto incluye alimentarse sanamente, hacer actividad física regular y hacer de la salud mental una prioridad

1.2.2 Conducta

la vejez hay un cambio de Rol individual, el mismo se presenta o se plantea desde tres dimensiones:

El anciano como individuo. 

Los individuos en su última etapa de vida se hace patente la conciencia de que la muerte está cerca. La actitud frente la muerte cambia con la edad. Uno de los aspectos del desarrollo del individuo es la aceptación de la realidad de la muerte. Esta es vivida por los ancianos como liberación, como el final de una vida de lucha, preocupaciones y problemas, para otros es una alternativa mejor aceptada que el posible deterioro o la enfermedad. Otros ancianos rechazan el hecho de morir y suelen rodearse de temor y angustia.

El anciano como integrante del grupo familiar.

 Las relaciones del anciano con la familia cambian, porque suelen convivir con sus nietos e hijos. Las etapas de relación con sus hijos y nietos pasan por distintas etapas. La primera etapa cuando el anciano es independiente y ayuda a los hijos y actúa de recadero. La segunda etapa cuando aparecen problemas de salud, las relaciones se invierten, y la familia suele plantearse el ingreso del anciano en una residencia.

El anciano como persona capaz de afrontar las pérdidas.

La ancianidad es una etapa caracterizada por las pérdidas (facultades físicas, psíquicas, económicas, rol, afectivas, etc.) Las pérdidas afectivas caracterizadas por la muerte de un cónyuge o un amigo van acompañadas por gran tensión emocional y sentimiento de soledad. El sentimiento de soledad es difícil de superar.

Cambio de rol en la comunidad

La sociedad valora sólo al hombre activo, que es aquel que es capaz de trabajar y generar riquezas. El anciano suele estar jubilado y es una persona no activa, pero tiene más posibilidades de aportar sus conocimientos y realizar nuevas tareas comunitarias. Su papel gira alrededor de dos grandes actividades: la actividad laboral y las tareas comunitarias, tales como asociaciones, sindicatos, grupos políticos. No debemos olvidar que el hecho de envejecer modifica el rol que se ha desarrollado, pero no el individual.

Cambio de rol laboral

El gran cambio es la jubilación del individuo, pero el anciano debe de tomar alternativas para evitar al máximo sus consecuencias negativas.

La jubilación es la situación de una persona que tras haber cumplido una determinada edad y haber desarrollado durante un considerable número de años una actividad laboral, cesa en su oficio y tiene derecho a una pensión.

El cambio en las costumbres laborales 

que llega con la jubilación tiene sus consecuencias, la adaptación es difícil porque la vida y sus valores están orientados en torno al trabajo y la actividad.

Las relaciones sociales disminuyen al dejar el ambiente laboral y los recursos económicos disminuyen.

El anciano deberá de prepararse antes de la jubilación, debe conocer las consecuencias de la jubilación para prevenir sus efectos negativos: Será necesario en algunos casos buscar aficiones supletorias para que la jubilación en vez de suponer un detrimento en la calidad de vida, por el contrario suponga un incremento de la misma.

1.2.3 Vejez

La vejez o senectud es la etapa de la vida que va desde los 65 años, aproximadamente, hasta la muerte. Es una etapa de cambios y de aparente estabilidad vital, que se puede ver afectada por pérdidas de amigos y familiares de la misma generación.

1.3 Cognición en el envejecimiento (breve en cada punto)

Para saber cuáles son los cambios cognitivos que se produce en una persona a lo largo del tiempo es necesario llevar a cabo una evaluación del nivel cognitivo de la persona. Esta evaluación puede estar sujeta a dos sesgos: por un lado, la subjetividad en la interpretación de las capacidades intelectuales, y por el otro, la poca familiaridad que tienen las personas ancianas con los instrumentos dedicados a la evaluación psicológica, lo que puede conllevar a unos peores resultados.

Aun así en general, a nivel intelectual o cognitivo se aprecian una serie de características como por ejemplo, disminución de la actividad psicomotriz, disminución de la velocidad del procesamiento de la información, dificultad para solucionar problemas abstractos o complejos o disminución de la memoria a corto plazo.

La memoria

La pérdida de memoria parece ser el signo clave del envejecimiento. Normalmente a las personas mayores les resulta difícil evocar sucesos recientes y sufren pequeños olvidos. Esto puede estar causado por otros factores físicos como cambios neurológicos y circulatorios que afectan la función cerebral, la oxigenación y la nutrición celular, y otros más psicológicos como, por ejemplo, la motivación, la pérdida de interés por el entorno, los sentimientos de impotencia, los estados depresivos, el desacuerdo con la situación de vida actual, vivencia de duelos, etc.

Las personas mayores suele quejarse de tener problemas para retener información de poca importancia o para organizarla. La memoria a largo plazo o memoria remota suele estar muy bien conservada, por lo que recuerdan situaciones y hechos antiguos con muchos detalles.

La inteligencia

La inteligencia como tal se mantiene estable, la edad no parece ser un factor que la modifique por sí solo, aunque a veces se presenta perdida de interés, dificultades de concentración o enlentecimiento. Este enlentecimiento puede estar causado por los cambios físicos de la vejez que, por ejemplo, disminuye el ritmo del riego sanguíneo, influyendo también al cerebro.

Algunos estudios dicen que hay un cambio en el tipo de inteligencia que se usa, siendo en la gente más joven mucho más común la inteligencia fluida (donde se sitúa la creatividad), mientras que la cristalizada (relacionada con la experiencia y la reflexión) para la gente más mayor.

El lenguaje

El lenguaje se mantiene correcto aunque, en ocasiones, nuevamente, enlentecido. El razonamiento verbal parece no sufrir cambios, aunque se puede apreciar una ligera pérdida en la capacidad de conceptualización y en la flexibilidad mental.

La capacidad para resolver problemas

La capacidad para resolver problemas suele verse disminuida principalmente por la disminución de la capacidad para organizar la información. Por otro lado, la creatividad parece mantenerse si ya antes era una persona creativa, siendo esta variable algo muy individual.

La personalidad

En relación a la personalidad, se centra mucho más en lo propio y se toma como referencia el pasado, teniendo dificultad para entender las generaciones actuales. Hay un incremento de la tendencia a conservar y almacenar cosas y aumenta la resistencia al cambio a lo nuevo. Los rasgos individuales de personalidad se ven remarcados con la edad y suelen mantenerse estables.

Otra variable que modifica la personalidad es la adaptación a la vejez, así hay personas mayor más “adaptadas” que otras. Los más adaptados se muestran más realistas con su vida y se mantienen activos, mientras que los menos adaptados suelen ser más pasivos y presentan descontento general.

La motivación

La motivación para hacer actividades satisfactorias personalmente no siempre se mantiene. Suelen realizar muchas menos actividades, pero hay que procurar que las que realicen sean más positivas para su satisfacción personal, es decir, hay que valorar más la calidad que la cantidad de las actividades que se realizan.

Existen factores que pueden aumentar o disminuir todos estos síntomas cognitivos (mejorando o empeorando la situación), como pueden ser: el estado de salud general y la ausencia de psicopatologías asociadas, el nivel cultural, la actividad física y la actividad mental, los estímulos ambientales, la existencia de intereses y las relaciones personales, etc.

La afectividad

Por último, la afectividad es un aspecto de especial importancia durante toda la vida y más aun en la vejez. La disminución de los contactos sociales, la perdida de seres queridos o la soledad hacen mella en esta característica de las personas mayores. Pero por otro lado se establecen nuevos lazos sociales que anteriormente por responsabilidades laborales y familiares no se habían podido establecer.

De esta forma, dentro del proceso natural y evolutivo de envejecimiento, son normales cambios tanto físicos como cognitivos, pero estos cambios pueden despertar cierta incertidumbre y frustración, ya que en definitiva es un proceso que conlleva su final.

Por lo tanto es fundamental el enfoque positivo que se tenga ante esta etapa de la vida, y por ello os queremos recordar nuestro anterior post sobre envejecimiento activo.

No obstante, nos gustaría conocer vuestra opinión al respecto y si de alguna forma este material os ha ayudado a afrontar esta etapa desde un punto de vista diferente.

1.3.1 Memoria y atención

Aunque nuevas neuronas se desarrollan a lo largo de nuestras vidas, nuestros cerebros alcanzan su tamaño máximo durante los años veinte y luego empiezan muy lentamente a disminuir en volumen. El flujo de sangre al cerebro también disminuye con el tiempo. La buena noticia es que muchos estudios han demostrado que el cerebro sigue siendo capaz de regeneración y de aprender y retener nuevos hechos y habilidades a lo largo de la vida, especialmente para las personas que hacen ejercicio regularmente y estimulan el cerebro intelectualmente. Aunque hay enormes diferencias entre los individuos, algunas habilidades cognitivas continúan mejorando hasta llegar a la edad avanzada, algunas son constantes y algunas disminuyen.

Algunos Tipos de Memoria Mejoran o Permanecen Iguales 

Un tipo de memoria llamada memoria semántica sigue mejorando para muchos adultos mayores. La memoria semántica es la capacidad de recordar conceptos y hechos generales que no están relacionados con experiencias específicas. Por ejemplo, entender el concepto que los relojes se utilizan para contar el tiempo es un simple ejemplo de memoria semántica. Este tipo de memoria también incluye vocabulario y conocimiento del lenguaje. Además, la memoria procedimental, la memoria de cómo hacer las cosas, por ejemplo, como decir la hora mediante la lectura de los números en un reloj, por lo general se mantiene lo mismo.

Algunos Tipos de Memoria Disminuyen

¿A veces llega al supermercado y tiene problemas recordando lo que ibas a conseguir? ¿De vez en cuando tiene problemas para recordar dónde dejó su carro en el estacionamiento? ¿O tiene dificultad recordando las citas tales como la hora que se supone que debes encontrarte con tu vecino para tomar un café? La memoria episódica, que captura el "qué", "dónde" y "cuando" de nuestra vida cotidiana, es culpable. Tanto episódica como la memoria de largo plazo se disminuye con el tiempo. Otros tipos de funciones cerebrales que disminuyen ligeramente o lento incluyen:

• Procesamiento de información y aprendizaje de algo nuevo

• Hacer más de una tarea a la vez y cambiar el enfoque 

Posibles Causas de Problemas de Memoria

Si usted o un ser querido tiene problemas de memoria que son más molestos de lo que normalmente esperaría, no asuma que el Alzheimer u otra forma de demencia es el culpable. Los fallos en la memoria pueden ser causados por muchas condiciones físicas y psicológicas que son reversibles. Por ejemplo, las siguientes condiciones comunes pueden provocar problemas de memoria:

• Ansiedad

• Deshidratación

• Depresión

• Infecciones

• Efectos secundarios de la medicación

• Nutrición pobre

• Estrés psicológico

• Abuso de sustancias

• Desequilibrio de la tiroides

Es importante discutir estas y otras posibles causas de problemas de memoria con su médico y tener un examen de medicina completo. También, pida ver a un psicólogo para una evaluación neuropsicológica completa, para descartar ansiedad, depresión u otras tensiones psicológicas y para examinar cambios cognitivos.

Consejos para Mantener y Mejorar su Memoria

Estas son las buenas noticias sobre nuestros cerebros envejecidos. Los científicos han identificado maneras de minimizar los cambios relacionados con la edad y mejorar la función de la memoria cotidiana. Éstos son algunos de sus

consejos:

Socializar.

La participación en actividades sociales y comunitarias mejoran el estado de ánimo y la función de memoria.

¡Muévanse!

Las actividades físicas y el ejercicio, como caminar a paso rápido, ayudan a aumentar y mantener la función cerebral.

Entrena tu cerebro.

El uso de estrategias mnemotécnicas para recordar nombres mejora el aprendizaje y la memoria. (Los mnemónicos son trucos y técnicas para recordar la información que es difícil de recordar: Un ejemplo es el mnemónico "Rodolfo Narizotas Amó de Verdad

a Azucena el Año que la Vio" para recordar las primeras letras de los colores del arco iris en orden de sus longitudes de onda: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, índigo y violeta)

No crea en los estereotipos sobre la disminución de la memoria.

Los estudios han demostrado que tener creencias positivas sobre el envejecimiento puede mejorar el rendimiento de la memoria en los adultos mayores.

¡Es difícil ganar conocimiento si no puedes ver o escuchar bien!

Asegúrese de usar gafas o audífonos recetadas por su medico.

Regularmente analice que tenga sus ojos y audición saludables.

Mantenga un sentido de control y confianza en su memoria.

No asuma que los pequeños lapsos de memoria significan que usted tiene demencia. Utiliza varias ayudas de memoria para obtener y mantener confianza (consulte Ayudas de Memoria enla página siguiente).

Evite distracciones que desvían su atención.

Las distracciones pueden variar desde intentar hacer varias cosas a la vez a ruidos fuertes en el fondo. Incluso tus pensamientos pueden distraer tu atención. Por ejemplo, si usted está preocupado por un ambiente laboral estresante y no está prestando atención cuando su amigo le da instrucciones

para llegar a su nuevo hogar, no podrá recordar cómo llegar.

Ayudas para la memoria

Guarde las listas de “hacer”

Establecer una rutina 

No se apresure

Mantenga todo en su lugar

Utilice asociaciones

Etiquetar nueva información

Mantenga un calendario

Guarde listas "para hacer" y póngalas donde usted las verá más frecuentemente.

 Cada vez que complete un deber, táchelo.

Establece una rutina y sígala. Por ejemplo, si toma sus medicamentos a la misma hora todos los días, es más probable que los recuerde.

Dese tiempo para memorizar un nuevo nombre o recordar un viejo nombre.

Si siempre pone sus gafas de lectura en el mismo lugar, siempre sabrá dónde están. Ponga los elementos que usted no quiere olvidar en un lugar donde usted los verá cuando los necesite. Por ejemplo, cuelgue sus llaves por la puerta de salida que usa con mayor frecuencia.

Por ejemplo, imagine una mesa en tu sala para recordar el nombre de la Sra. Mesa.

Etiquete nueva información relacionándola con algo que ya conoce y que es fácil de recordar.

Digamos que usted está en su carro en camino a la ferretería y se le olvido de hacer una lista de los cinco artículos que necesita. Mientras los recuerda, relacione cada objeto con uno de los cinco muebles de su habitación familiar: un martillo nuevo y brillante en la parte superior del televisor, un papel de cinta adhesiva en el asiento de su silla favorita, etc. Al llegar a la tienda visualiza las cinco piezas mobiliarias y sus cinco objetos.

Mantenga un calendario en papel o electrónico de fechas importantes. Asegúrese de revisarlo un par de veces al día.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Otro consejo importante: Los problemas de memoria normal no afectan su vida cotidiana. Si se le olvida dónde pone sus llaves, probablemente sólo necesita estar mejor organizado. Sin embargo, si olvidas para que se utilizan las llaves o cómo abrir las puertas, usted debe ver a un psicólogo para una evaluación completa y /o hable con su proveedor de atención primaria de salud. Este tipo de problema de memoria no es una parte normal del envejecimiento.

Otras señales de que un problema de memoria puede requerir atención profesional incluye:

• Olvidar cómo llevar a cabo tareas cotidianas, como manejar dinero o pagar facturas

• No ser capaz de aprender cosas nuevas, tales como operar un nuevo microondas o tomar una ruta alternativa al supermercado

• No recordar los nombres de sus seres queridos

Los fallos de memoria que ocurren normalmente durante la edad avanzada son sutiles y no tienen que interferir con la vida diaria. De hecho, usted puede adaptarse fácilmente a ellos a través de escribiendo listas,

estableciendo rutinas, utilizando asociaciones y empleando otros ayudantes de memoria.

1.3.2 Inteligencia y sabiduría

Si tuviéramos la capacidad de regresar hacia atrás en el tiempo, seguramente tomaríamos otras decisiones. Nos diríamos a nosotros mismos que no debíamos preocuparnos tanto por ese examen o por tal persona, asumiríamos más riesgos y, seguramente, aprenderíamos a disfrutar más de las pequeñas cosas. Dicha sabiduría se adquiere con la experiencia, pero ¿y si no hiciera falta esperar para aprender y evitar posibles errores? Karl A. Pillemer, profesor de Desarrollo Humano en la Universidad de Cornell y gerontólogo de renombre internacional, se propuso resolver dicha pregunta en su libro 30 Lecciones para Vivir. Para ello, entrevistó a más de 1000 personas de entre 80 y 90 años para conocer cuáles eran sus principales aprendizajes. Pillemir se sorprendió con la honestidad inflexible de sus entrevistados, la cantidad de puntos en común que compartían a pesar de trayectorias tan diferentes y de cómo narraban con claridad extrema sus historias de amor, de pérdida, de lucha y de esperanza. Y el motivo es sencillo: cuando el tiempo se convierte en el recurso escaso, como diríamos los economistas, las prioridades se transforman.

Veamos algunas de las conclusiones de su estudio, que puede servirnos como aprendizaje:

  1. No te obsesiones con el dinero: Cuando somos jóvenes podemos vernos tentados a condicionar nuestra trayectoria profesional en función del beneficio económico que podamos obtener. En nuestra sociedad, el dinero se “vende” como símbolo de éxito o como un camino para ganar autoestima. Sin embargo, ni una sola de las personas que entrevistó Pillemer dijo que dejarse la piel por ganar mucho dinero valiera la pena, o escoger trabajos solo movidos por la ganancia futura o por acumular más que los de alrededor. Como se dice tradicionalmente, el dinero es un buen siervo pero un mal amo; y las personas mayores corroboran dicha conclusión.
  2. Busca tu pasión: En algún momento podemos preguntarnos ¿qué he hecho con mi vida? Si no nos gusta la respuesta que nos damos, puede que el tiempo no juegue a nuestro favor. Por ello, los entrevistados sugieren que en todas nuestras decisiones busquemos aquello que nos haga felices en vez de posponerlo para cuando llegue el fin de semana o las vacaciones. Y sobre todo, busquemos los medios para alimentar nuestra pasión, aquello que nos hace realmente grandes por dentro: un deporte, una afición… Al final, es lo que realmente importa.
  3. Descubre el mundo viajando: La mayor parte de las personas que participaron en la investigación manifestaron su deseo de haber viajado más y haber conocido más mundo. Posiblemente, esté relacionado con nuestra curiosidad o con nuestra necesidad de salir de la rutina. Y aquí no importa tanto cómo se realice dicho viaje (ya que algunos destacaron los que hicieron con mochilas al hombro), sino atrevernos a vivir experiencias en otras culturas, con otras personas. En definitiva, abrirnos a aprender.
  4. No temas las nuevas oportunidades: Rechazar un cambio de trabajo, pasar un tiempo viviendo en el extranjero u otro tipo de aventuras por miedo al resultado, es una manera errónea de acercarse a la vida. El miedo es lo contrario a la felicidad, como hemos comentado en otras ocasiones. De acuerdo con nuestros mayores, el hecho de abrazar nuevos desafíos nos reporta nuevo conocimiento y satisfacción y, sobre todo, la sensación de sentirnos plenos. Al final, como dijo Elisabeth Elisabeth Kubler-Ross, médico que trabajó con enfermos terminales durante casi cuarenta años, las personas nos lamentamos de dos cosas antes de morir: de no habernos reconciliado con alguien, un familiar generalmente, y de no habernos atrevido a hacer más cosas. Si no tuviéramos miedo, ¿en cuántas más cosas nos involucraríamos?
  5. Para disfrutar del trabajo, ¡hay que ser agradable!: Las personas entrevistadas habían conocido a personas exitosas y a otras que no lo eran tanto. Según ellos, no importa el talento que tengas o lo brillante que seas, para tener éxito hay que desarrollar también nuestras habilidades interpersonales o lo que Daniel Goleman bautizó como “inteligencia emocional”. Podemos estar centrados en estudiar o en adquirir más conocimientos técnicos, pero nunca debemos perder de vista lo realmente importante: trabajar nuestra empatía, escuchar a los demás, resolver conflictos de manera asertiva o ser valorados por las personas que nos rodean.
  6. Elige a una pareja similar a ti: ¿Cuántas veces hemos escuchado que los polos opuestos se atraen? Las investigaciones revelan que esto ha quedado en un mito, como recogimos en otra investigación anterior. Las relaciones duraderas y en las que las personas se sienten satisfechas son aquellas formadas por personas que comparten estilos de vida, valores y pueden mantener conversaciones que satisfagan a ambos.
  7. No pierdas tiempo preocupándote por lo que no está bajo tu control: Invertimos un tiempo excesivo preocupándonos por cosas contra las que no podríamos hacer nada, y es más, la mayoría de las veces ¡ni tan siquiera suceden! Los entrevistados coincidían en que el tiempo es nuestro recurso más preciado, preocuparse por acontecimientos que quizá ni se produzcan es un desperdicio imperdonable. Así pues, la sugerencia consiste en aplicar puro sentido común a nuestra vida y a nuestras preocupaciones.
  8. No pienses a largo plazo mientras te pierdes el presenteEs curioso que necesitemos vivir toda una vida para darnos cuenta de lo importante que es disfrutar del momento actual. “Ya haré lo que me gusta dentro de unos años…”, “Todo mejorará dentro de un tiempo…” son afirmaciones que seguramente nos hayan asaltado alguna vez y que nos llevan a poner esperanzas en un futuro incierto. Tratar de gestionar nuestro futuro es natural y necesario, pero por ello no podemos perder de vista lo que estamos viviendo hoy.

Aprovechemos la sabiduría dada por nuestros mayores para que cuando un día miremos hacia atrás, tengamos la certeza de que volveríamos a vivir la misma vida si tuviéramos otra oportunidad.

1.3.3 Lenguaje y Comunicación

El lenguaje es sin duda una de las funciones cognitivas más relevantes y complejas del ser humano y aunque su estudio no es precisamente sencillo, su importancia ha sido constatada desde los principios de las ciencias del comportamiento. En el ámbito estrictamente gerontológico y en lo relativo al lenguaje en las personas mayores, se puede hacer una afirmación de carácter general, pero no por ello poco importante: la mayor parte de las personas mayores conservan la capacidad de utilizar su lenguaje; pero este lenguaje tiene ciertas características “asociadas a la edad”. Así pues, la mayor parte de las personas mayores no tienen problemas con el lenguaje, como ocurre en general con el funcionamiento cognitivo; pero sí existen cambios relacionados en el mismo, con el proceso de envejecimiento. Desde un punto de vista biológico, se puede afirmar que aunque las pérdidas sensoriales se producen en los diferentes sentidos, el déficit auditivo es el más generalizado en las personas mayores, lo que puede producir problemas en la comprensión oral, así como reducción en la capacidad de comunicación. 

Desde el punto de vista del deterioro cognitivo, en la vejez se encuentra especialmente afectada la capacidad de procesamiento, lo cual tiene un efecto directo en todos los procesos cognitivos, especialmente en la memoria operativa (memoria de trabajo) y capacidad atencional; con la influencia en la comprensión, en el mantenimiento de una conversación, en la producción de oraciones complejas, etc.
Lenguaje y envejecimiento normal En el envejecimiento normal, al margen de posibles alteraciones específicas (afasias, disartrias y demencias), se produce un deterioro del lenguaje propio de la edad. Numerosos estudios hablan de un deterioro de lenguaje asociado a la edad y que afecta tanto al léxico
como a la sintaxis, así como a la organización del discurso.

 Juncos ha planteado que con la edad se produce un deterioro de uno de los sistemas centrales, la memoria operativa, que afecta a todos los aspectos del lenguaje, especialmente a los procesos más complejos. Juncos se basa en dos ideas: a) las alteraciones del lenguaje en la vejez normal no afectan a los módulos (siguiendo la distinción entre sistemas modulares y centrales hecha por Fodor (1980), y por lo tanto, a diferencia de las afasias, no son selectivas de dominio (que afectan al lenguaje como sistema modular fonológico, sintáctico y léxico-semántico) y afectan al sistema atencional y de control, especialmente los procesos atencionales y de inhibición que implican selección, planificación y supervisión, es decir, afectan especialmente a los aspectos del lenguaje en los cuales la capacidad de memoria operativa es más necesaria: acceso al léxico, comprensión y producción de oraciones complejas y comprensión y producción del discurso. 

Dicho de otra manera, las posibles alteraciones del lenguaje se deberían a dificultades con la memoria operativa y no a un deterioro propio del lenguaje.

Alteraciones del léxico asociadas a la edad En los estudios de adultos mayores se han encontrado tres fenómenos: 

• El vocabulario pasivo aumenta o se mantiene: los adultos mayores reconocen y comprenden tantas o más palabras que los jóvenes, dependiendo del nivel cultural
• Existen dificultades importantes en el acceso al léxico: problemas para encontrar la palabra adecuada para nombrar objeto, aumento de episodios de “punta de la lengua” o dificultades en el recuerdo de palabras. 
• El conocimiento conceptual no parece que se deteriore con la edad, sino que al parecer se incrementa en los sujetos mayores. 

Por lo tanto, las dificultades léxicas en las personas mayores se deberían más a un problema de “ejecución” que de “competencia”. El conocimiento se mantiene tanto desde el punto de vista conceptual, como semántico y fonológico, y lo que se observa es una dificultad para acceder a este conocimiento lo que se manifiesta en:

− Incapacidad para encontrar nombres (especialmente propios o poco frecuentes ) 
− Aumento de los tiempos de reacción 
− Uso de paráfrasis como estrategia compensatoria. Estas dificultades se diferencian de otros déficit en el léxico en otros cuadros patológicos como las demencias o en las afasias, en las cuales sí hay una alteración de la competencia. 

En las personas mayores, los problemas de vocabulario se parecen más al fenómeno de “la punta de la lengua”, que tiene que ver no con la disgregación o ausencia de la palabra correspondiente, sino con la selección de la adecuada.
Las dificultades de denominación en los adultos mayores, al igual que los fenómenos de “la punta de la lengua” y algunos casos de anomia, se podrían deber a una alteración no selectiva que afectaría al sistema atencional, de control ejecutivo (20,21). 
Se considera una alteración no selectiva porque, a diferencia de otros casos de anomia con parafasias fonémicas, no hay alteración en el procesamiento en el nivel del léxico fonológico, sino en el acceso a éste. Esta alteración se debería a un déficit en el sistema atencional o de control, que dificultaría la selección del ítem correspondiente. Déficit de la sintaxis asociados a la edad En los estudios realizados sobre las capacidades sintácticas de las personas mayores se han descrito dificultades en la comprensión, repetición y uso espontáneo de oraciones complejas. 

Kemper sostiene que las alteraciones en la comprensión y producción de estructuras sintácticas complejas se deben a una disminución en la memoria operativa; el procesamiento sintáctico implica, al menos, la participación de un procesador específico para la gramática y de la memoria operativa. Se supone que la dificultad tiene su origen en las limitaciones de las personas mayores para operar simultáneamente con diferentes tipos de información o con material complejo, o en la limitación de memoria verbal a corto plazo. Discurso narrativo El último de los procesos en que se han encontrado diferencias debidas a la edad es en el discurso narrativo. En diversas investigaciones se ha encontrado en las personas 6 mayores importantes dificultades para comprender y producir adecuadamente diferentes tipos de discurso: comprensión de textos, conversación espontánea, descripciones, relatos autobiográficos, comprensión y narración de historias y comprensión de párrafos en prosa (28). Este deterioro se manifiesta en: 

• Efecto negativo de la edad sobre el recuerdo de información en el discurso. 
• Dificultades en los sujetos de edad avanzada para comprender la información estructurada de forma compleja en los textos orales o escritos que se presentan, o a partir de materiales visuales. 
• Dificultad para elaborar historias coherentemente estructuradas y con gran contenido informativo. El primer aspecto podría explicarse por las alteraciones de la memoria asociadas a la edad. 

El segundo y tercero tienen que ver con la organización del discurso. El procesamiento complejo puede estar alterado por: 

a) un problema en el conceptualizador que afectaría las capacidades de razonamiento, y cuyo resultado más evidente es la producción de un discurso sin coherencia o absurdo que ocurre en la demencia tipo Alzheimer y en la esquizofrenia
b) por un déficit en el formulador sintáctico que produciría distintas formas de agramatismo, como en algunas afasias. Pero las dificultades observadas en las personas mayores al parecer están producidas por una alteración en la capacidad atencional o en la memoria operativa, y no en dificultades de razonamiento o agramatismo, que no han sido encontradas en forma generalizada en las 7 personas mayores sin alteraciones neurológicas. 

Operar con material complejo, ya sean oraciones, historias o textos, conlleva un proceso de atención, control y organización sobre los diferentes elementos implicados, que puede verse alterado en los adultos mayores (3).

UNIDAD II. PERSONALIDAD Y DESARROLLO SOCIAL

2.1 Personalidad, adaptación y relaciones sociales

Sólo con fines educativos y de comprensión es posible disecar las tres esferas en las que interactúa el hombre: la biológica, la psicológica y la social, ya que podemos ser considerados como una unidad holística.

Dentro de la geriatría y gerontología el concepto de personalidad es algo complejo de definir por todos los componentes que la integran; todo parece indicar que está determinada por el medio ambiente, sin poder descartar a la posible influencia genética. De esta forma, podemos entender a la personalidad como una integración, personal y subjetiva, de ciertos rasgos (emocionales, interpersonales, experienciales y motivacionales) que nos permiten reaccionar y adaptarnos de cierta manera ante situaciones específicas.

Es necesario conocer el desarrollo de la personalidad, debido a esto Erikson (1950) incluye a la edad adulta y a la vejez, por lo que propone clasificar en siete estadios el desarrollo del yo: 

(1) de la confianza, 

(2) de autonomía, 

(3) de iniciativa, 

(4) de laboriosidad, 

(5) del sentido de identidad del yo, 

(6) de la creatividad del yo, 

(7) del sentimiento de integridad del yo. 

Cada uno de estos estadios representa una crisis que debe ser dominada.

Para poder comprender la evolución o adaptación de la personalidad del adulto mayor, se pueden citar algunas teorías que nos facilitarán este proceso: la teoría de la desvinculación (Cumming y Henry, 1961); la pérdida del rol (Burges, 1960); la estratificación por edades (Riley, 1972); la continuidad de la personalidad; la integración de una subcultura; la reactancia; del etiquetado; del intercambio social (Dowd, 1980), y la teoría crítica de la economía política (Kalish, 1979). Estas teorías, en conjunto, pueden ayudar a esculpir la personalidad del anciano, así como el origen de los mitos que giran en torno a él. El adulto mayor es capaz de aprender y adaptarse a estos cambios (no es rígido sino flexible); por eso el envejecimiento y la personalidad son procesos muy individuales.

Sin embargo pueden existir rasgos en la personalidad, los cuales son comprendidos de una mejor manera si nos basamos en los estudios de Havighurst (1975), quien describió ocho tipos de personalidades en el anciano: 

(1) Reorganizados, 

(2) Integrados y centrados, 

(3) Desligados con éxito, 

(4) Persistentes, 

(5) Limitados, 

(6) Buscadores de soporte, 

(7) Apáticos

(8) Desorganizados. 

Cabe mencionar que ésta es una forma práctica de valorar la personalidad, pero es necesario aclarar que no se presentan en forma casi pura; por el contrario, caminan juntas e inclusive se interaccionan o combinan unas con otras. Retomando lo comentado en el párrafo inicial debemos considerar que el anciano no puede vivir separado de su medio ambiente social, ya que lo relaciona constantemente como parte de su vida; por esto se debe tomar en consideración que es un acoplamiento psicosocial.

La personalidad social (subjetiva) del anciano va muy de la mano con los mitos alrededor de la vejez. Dentro de ellos podemos incluir al "ageism" o "viejismo" (también conocido como edatismo), en el cual el adulto mayor es víctima de la productividad y de una sociedad de jóvenes (juventud = valor vital máximo y predominante) que lo rechazan hasta llegar al punto de considerarlo inútil (úsese y tírese). La gerontofobia (miedo irracional hacia la vejez) es producto de una sociedad "antiviejos", en la que de igual manera predominan los jóvenes, los cuales enseñan a los niños y a las generaciones futuras a rechazar a los viejos y les inculcan miedo a la vejez, impidiendo el acercamiento pleno a ellos, menguando o extinguiendo con ello todos los conocimientos experienciales que puedan o debieran brindarles. La vejez no es sinónimo de enfermedad; es parte del ciclo vital. Así, los "años dorados" no parecen serlo tanto. Que decir de la vida y sexualidad del viejo, en la cual se le considera específicamente como "el viejo rabo verde" o "sucio", concepto errado de una sociedad "sexista" en la que hemos crecido, en la que al parecer, el único objetivo es la reproducción, acto en el que el anciano no es capaz de llenar los requisitos y, si intenta llenarlos, es calificado y clasificado como un "desviado sexual".

Se dice que la personalidad del anciano es el resultado de la personalidad del adulto más los cambios adaptativos al medio o circunstancia que lo han rodeado durante el tiempo. Con la serie de mitos creados por la sociedad nos preguntamos: ¿Será la personalidad del anciano diferente o igual a la personalidad que tuvo en su vida como adulto joven?, ¿podrá seguir adaptándose a su medio social? Claro está que puede hacerlo y de igual manera que cuando tenía treinta años, como es el caso de Chichester que navegó alrededor del mundo a los sesenta y pico; como Bernard MacFadden, que se lanzó en paracaídas al río Hudson para celebrar sus 70 años, o como Octavio Paz, que a sus 81 años sigue en plena actividad productiva literaria: ensayos, poesía y crítica socio-política.

2.2 Sexualidad y afectividad

En el adulto mayor, la sexualidad se modifica a causa de cambios físicos que se producen en su cuerpo: en piel y mucosas; en el sistema vascular y circulatorio; a nivel neurológico y hormonal; cambios en la percepción del frío y del calor y cambios en los ritmos horarios.
Los cambios en piel y mucosas no son tan graves en el hombre como en la mujer, que ante cualquier lesión o condición que afecte a su tejido mucoso presenta problemas; la vagina en la mujer joven es un conducto que se distiende fácilmente, pero a medida que pasan los años se va volviendo liso y menos extensible. El principal problema que afecta a los hombres está en la línea vascular, en la circulación de la sangre: ellos sienten que llega menos sangre adonde debería llegar, y esos cambios se acentúan con el uso de ciertos medicamentos.

Los cambios neurológicos alteran la sensibilidad de distintas zonas del cuerpo, de modo que donde antes las caricias provocaban placer, ahora provocan dolor o a la inversa, en zonas en las que antes no se sentía nada, ahora resultan agradables al tacto. Gran parte de esto se debe a los cambios hormonales, que son objetivamente más notorios en la mujer: después de la menopausia, como se denomina a la última menstruación, comienza el período del climaterio, que se caracteriza por notorios cambios hormonales. Las hormonas regulan el funcionamiento del cuerpo e influyen mucho en la actividad sexual y en el estado de ánimo, de modo que los cambios en este aspecto pueden afectar en forma significativa la disposición de la mujer a un encuentro sexual.

Las percepciones de frío y calor se manifiestan en situaciones de índole práctica que pueden parecer menores, pero dificultan la relación de la pareja. En el período cercano a la menopausia, o inicio del climaterio, las mujeres sienten oleadas de calor alternadas con frío, lo que suele generar, por ejemplo, una lucha constante por los cobertores en el espacio íntimo de la cama.

La alteración de los ritmos horarios hace que las personas se acuesten o despierten a horas que no son habituales. Por lo general la práctica sexual se asocia a la hora de acostarse a dormir por la noche, que en el adulto mayor se adelanta y, como muchas veces los adultos mayores viven como allegados en casas de personas más jóvenes, que se acuestan más tarde, tienen grandes dificultad para tener un espacio de intimidad en ese horario.

Cambios en la sexualidad en la tercera edad

El hombre 

mayor necesita un estímulo directo para preparase para el acto sexual, a diferencia de lo que ocurría en su juventud, cuando la mayor parte de las veces bastaba con una insinuación para que estuviera listo. El problema es que el acercamiento a lo genital de los actuales adultos mayores es distinto al de los jóvenes; antes, por lo general las mujeres no tenían contacto con los genitales de su pareja excepto en el momento de la penetración, durante la cual el hombre se movía y ella no hacía nada, o sea, hacía lo justo y necesario para quedar embarazada. La estimulación directa implica que la mujer toque y acaricie los genitales, frente a lo cual lo más frecuente es que ella experimente un rechazo debido a ciertos elementos culturales.

Otro cambio importante es la disminución de la rigidez peneana. Muchas veces la dureza es suficiente como para penetrar, pero los hombres suelen esperar una erección más intensa, debido a la influencia de videos eróticos o películas pornográficas que ellos ven sin pensar en que están viendo situaciones que no son reales. Esta sensación de que el pene no se erecta como corresponde hace que disminuya el deseo sexual, no porque el hombre tenga un problema para lograr una penetración, sino porque cree que ya no está en buenas condiciones. Cuando los hombres creen que “no funcionan” empiezan a sentir que “no tienen ganas”, pero la verdad es que tienen temor a un eventual “fracaso”.

Existen varios cambios en relación con la eyaculación. Una parte importante de los hombres que llegan a terapia sexual lo hacen por tener una “fuerza impulsiva disminuida”, porque cuando era joven lanzaba el semen a cierta distancia cuando eyaculaba, mientras que después de los 50 años siente que le gotea, que sale por rebalse o hacia un lado; esto le lleva a pensar que no está funcionando bien, que no tiene la misma “potencia” que antes. Además, el volumen de líquido seminal es menor, lo que le lleva a creer que está expulsando menos espermios, pero la cantidad de espermios es la misma, sólo disminuye la cantidad de líquido en el cual están flotando; y desaparece la necesidad eyaculatoria urgente propia de los jóvenes, lo que constituye una ventaja para el hombre mayor, porque puede durar mucho más. Masters y Johnson, los más famosos investigadores en el tema de la sexualidad, describieron el período refractario, que sigue a la eyaculación y orgasmo masculinos, como una fase o etapa de resolución, en la cual el cuerpo “se apaga” y que en el hombre joven puede durar cinco minutos, en un hombre de 40 años, quince minutos y en un hombre de 60 años, hasta dos días. La duración del periodo refractario depende de la práctica: mientras más veces eyacula la persona, más pronto se recupera.

La mujer 

presenta cambios totalmente distintos; en ella se mantiene o aumenta el deseo sexual. Las mujeres tienen muchos cambios físicos que les pueden provocar problemas, pero en edades más jóvenes el principal obstáculo de la mujer para disfrutar su sexualidad es el temor a embrazarse, seguido de la falta de privacidad; con la menopausia el fantasma del embarazo desaparece y comienza a aumentar el deseo sexual, ya que la capacidad de la mujer para sentir placer y alcanzar el orgasmo se mantiene indemne

Factores culturales

Los cambios en la sexualidad del adulto mayor, en especial en la mujer, están muy vinculados a la influencia del entorno psicosocial, es decir, de la sociedad, la familia y la cultura. Entre estos factores culturales, que afectan tanto a hombres como a mujeres, el primero es la visión negativa de la persona mayor que tiene interés sexual: en nuestra cultura se le llama viejo verde o vieja verde. La persona mayor siente que ha llegado a la plenitud, que es madura, pero la palabra verde la asimila a una persona inmadura, es decir, es un juicio peyorativo; aparentemente el término se utilizó principios del siglo XX como un elogio: esta persona está verde, puede dar vida todavía, pero ahora el sentido ha cambiado.

Los modelos afectivos que se difunden a través de los medios de comunicación social, las campañas publicitarias, las películas, etc., en los cuales sólo las personas jóvenes disfrutan del sexo, contribuye al deterioro de la sexualidad en el adulto mayor. En las películas, si aparece un hombre mayor se oculta su cuerpo y jamás se muestra a una mujer mayor; el mensaje final que se entrega es que a las personas mayores no les corresponde tener sexo ni disfrutar de la sexualidad.

La religiosidad propia de las personas mayores también resulta un obstáculo en este sentido. El anciano siente que va a morir pronto y que debe seguir el camino de la salvación del alma, que es, según la cultura judeo-cristiana, aquél en que se soporta el sufrimiento y se elimina el pecado y toda fuente de placer, entre las cuales está, por supuesto, el sexo.

La ropa de las personas mayores no es sexy: la persona joven se viste para que la vean, mientras que la persona mayor se viste para protegerse del frío y elige lo más cómodo, sin pensar en el impacto que va a provocar, a lo que se suma la estética propia de nuestra cultura, que lleva a rechazar a las personas viejas por considerarlas feas y faltas de atractivo. Por lo mismo, los viejos son materia de chistes, en los cuales aparecen como impotentes, incapaces o disminuidos; cuando el anciano intenta tener una relación sexual, se acuerda del chiste y se le quitan las ganas, porque piensa que va hacer el ridículo. Finalmente, existe una importante falta de apoyo especializado sobre este tema, cosa que es inaceptable; la vida sexual de las personas es tan importante como el manejo de la diabetes o la hipertensión, incluso muchos piensan que es más importante.

Mantención del interés sexual

Que la persona mantenga el interés sexual depende, en primer lugar, de la práctica: mientras más se practica, mejor es el resultado; si se tienen relaciones sexuales con escasa frecuencia, el desempeño se va deteriorando y la autoestima va bajando, hasta que la persona opta por no hacerlo más. También depende de la actitud y colaboración de la pareja: la persona se puede sentir muy bien, pero si el otro no demuestra interés no podrá tener un buen desempeño.

Otros elementos importantes son los factores externos, como el espacio de privacidad, que por lo general se empieza a deteriorar cuando los hijos son adolescentes. Éstos consideran a su propia habitación como un recinto casi sagrado, mientras que la de los padres es, para ellos, un espacio público al que pueden entrar y salir a cualquier hora; por tanto, los padres esperan a que los hijos se duerman para tener relaciones sexuales, pero los adolescentes se duermen en la madrugada, de modo que finalmente les resulta imposible. Entre 1991 y 1992 se inició la terapia sexual en el Servicio de Salud Valparaíso y a las autoridades les molestó que se invirtiera tanto tiempo en las sesiones, pero llegar a entender lo que le pasa a una persona toma tiempo; muchas veces se trata de factores mínimos, como el ruido que hacen las camas durante el acto sexual. A las autoridades les molesta que se mencionen cosas como ésta, pero la verdad es que ese ruido puede interferir gravemente en la sexualidad de las personas y si se logra evitar, por ejemplo, aplicando vela en las partes ruidosas, se puede conseguir una mejoría franca de la vida sexual de esa pareja, con un costo mucho menor que el del Viagra.


Las condiciones de salud también influyen en la mantención de una vida sexual activa. En este contexto, es interesante la historia de un anciano que visitaba a su pareja todos los meses y lo pasaba muy bien, hasta que le detectaron una hipertensión, le indicaron medicamentos y consiguieron que a los tres meses se volviera normotenso, pero impotente. Cada paciente debería recibir información sobre los efectos adversos de los medicamentos y se debería respetar su decisión si no desea recibirlos, ya que el deber del médico es lograr una buena calidad de vida y no mantener a las personas vivas en forma artificial, contra su voluntad, con drogas que quizás sólo consigan un éxito farmacológico.

Finalmente, mantener el interés sexual depende de los modelos culturales; en el nuestro falta mucho para que se considere a los adultos mayores como seres sexuados y se comprenda que la vida sexual no se acaba con la menopausia, que la última regla no significa que la mujer deja de ser mujer y que el hombre puede tener sexo, e incluso procrear, hasta una edad muy avanzada.

Consejería sexual para adultos mayores

  • Se debe basar en las necesidades, deseos y circunstancias individuales.
  • Las razones de prohibición deben ser discutidas y analizadas.
  • Si hay dolor o hemorragia, prohibir.
  • Aconsejar posiciones que resulten cómodas, considerando que cuando una persona ha tenido coitos toda su vida en la misma posición es muy complicado indicar un cambio, sobre todo para una mujer.
  • Si hubo enfermedad aguda, indicar el reinicio de la actividad sexual en condiciones fisiológicas y psicológicas adecuadas

2.4 Los estilos de vida en la vejez (según teoría de Erickson)

En 1950 Erik Erikson, psicoanalista estadounidense, propone la teoría de las ocho edades del hombre que marca las bases de la psicología evolutiva. En ella argumenta que, desde el nacimiento hasta la vejez, pasamos por ocho conflictos que permiten el desarrollo psicosocial y personal. Cuando nos enfrentamos al conflicto y lo resolvemos satisfactoriamente “crecemos mentalmente”. Sin embargo, si no logramos superar estos conflictos, es posible que no fomentemos las habilidades necesarias para afrontar lo que viene en un futuro.

Las cuatro primeras etapas están centradas en la niñez, mientras que las cuatro últimas abordan desde la adolescencia a la vejez.

Etapa 1. Confianza versus desconfianza (0 – 18 meses de edad)

Durante esta fase el bebé crea confianza hacia su entorno y sus padres. Esta va a depender del vínculo que construya con ellos, sobre todo con la madre, ya que suele ser con la que más tiempo pasa el niño.

Esto es lo que se conoce como “vínculo del apego” y va a determinar el desarrollo psicosocial del niño a lo largo de su vida. Si los padres no le ofrecen un entorno seguro y no satisfacen sus necesidades básicas y afectivas, el menor crecerá entre sentimientos de frustración y sospecha, así como sin esperar nada de los demás, ni del mundo.

Etapa 2. Autonomía versus vergüenza y duda. (18 meses – 3 años)

En este periodo el niño comienza a ser más independiente, aprende a caminar y a hablar, empieza a controlar los esfínteres, sabe expresar lo que le gusta y lo que no le gusta. Este mayor “poder” sobre su cuerpo y sobre lo que le rodea hace que empiece a obtener un sentido de autonomía.

Durante esta etapa es importante brindar ocasiones en las que poder tomar decisiones, por ejemplo, que elija su ropa del día entre dos opciones, establecer los primeros límites y normas en el hogar o proponerle pequeños retos adaptados a su edad. Al superar con éxito esta fase los menores desarrollan una mayor autoestima, más sana y fuerte.

Etapa 3. Iniciativa versus culpa (3 – 5 años)

Esta es la etapa en la que crece el interés por todo lo que le rodea y por relacionarse con sus iguales. El juego adquiere una gran importancia y a través de él explorará sus habilidades y capacidades. Los niños sienten curiosidad por absolutamente todo. Todo lo tocan, lo miran y lo tratan como un juguete, así que aquí aparecen las típicas roturas de jarrones, pintadas en la pared y demás ingeniosidades que muchas veces cuesta creer cómo pueden aparecer en mentes tan jóvenes.

La culpa es buena, en el sentido de que sirve para reconocer que algo se ha hecho mal, sin embargo, este sentimiento en exceso es uno de los mayores nutrientes del miedo.

Etapa 4. Laboriosidad versus inferioridad (5 – 13 años)

En este periodo aparecen las comparaciones con los demás, el querer hacer infinidad de actividades y planes. Los niños ya son capaces de reconocer sus habilidades y las de sus compañeros y quieren ponerlas a prueba continuamente. Insisten en enfrentarse a tareas más desafiantes, quieren apuntarse a todos las actividades habidas y por haber, surgen los “te echo una carrera hasta…” y los enfados cuando pierden un juego o una competición.

Es importante ofrecerles una estimulación positiva por parte de padres y también profesores y amigos, reconocer los logros y ayudarles a calibrar desde el realismo hasta dónde pueden llegar en sus desafíos para que no se afiancen en el sentimiento de inferioridad.

Etapa 5. Exploración de la Identidad versus difusión de la identidad (13 – 21 años)

Durante esta fase el adolescente se pregunta continuamente una sola cosa: “¿Quién soy?” Es el momento en que comienza a moldear su propia personalidad, elige a quién quieren parecerse y qué rol quiere desempeñar en la sociedad. Para ello, la vida social adquiere un papel muy importante.

Etapa 6. Intimidad versus aislamiento (21 – 40 años)

El entorno y la vida social empiezan a dejar de ser tan importantes, durante estas edades se empiezan a trazar ciertas líneas invisibles sobre aspectos que la persona ya no está dispuesta a sacrificar por agradar al resto. Se priorizan las relaciones más íntimas que requieren un compromiso mutuo.

Etapa 7. Generatividad versus estancamiento (40 – 60 años)

Este es el momento en que la persona empieza a dedicar más tiempo a su familia. Se intenta ser productivo para poder ofrecer un buen futuro a los seres queridos, se busca ser y sentirse útil de esta forma. Pero a la vez nos persigue la eterna pregunta de “¿Qué hago aquí, realmente sirve para algo?”.

Etapa 8. Integridad del yo versus desesperación (a partir de los 60 años)

La forma de vivir se altera completamente, el individuo ya no es tan productivo como antes y no se puede evitar echar la vista al pasado. Esta mirada hacia tiempos anteriores puede evocar nostalgia y desesperación o, por el contrario, sensación de que ha merecido la pena lo logrado. Tener una visión u otra nos hará afrontar los cambios físicos de la vejez y los duelos propios de esta etapa de una forma más o menos positiva.

El desarrollo psicosocial del ser humano es determinante, no solo en lo que concierne a las cuestiones sociales, sino que va a impactar sobre aspectos claves de su identidad y personalidad, como la independencia, la autoestima, o la seguridad en uno mismo. Es por ello muy importante proporcionar a los niños las oportunidades de interacción social que permitan una sana evolución de la inteligencia emocional y de las competencias interpersonales.

2.3 Principales Psicopatologías en la senectud (solo conceptos)

La vejez es el éxodo de una persona que, por razón de su crecimiento en edad, sufre la decadencia biológica de su organismo y un receso de su participación social. Se puede entender como una situación existencial de crisis, resultado de un conflicto íntimo entre nuestra aspiración natural a crecer y la decadencia consecuente con el avance de los años.

La vejez tiene limitaciones, pero también unos potenciales únicos y distintivos: serenidad de juicio, madurez vital, experiencia, perspectiva de la vida histórica personal y social, etc.

Este periodo involutivo se caracteriza psicológicamente por los esfuerzos que necesita realizar el mayor para adaptarse a los cambios biológicos, a las limitaciones físicas y a las nuevas condiciones de vida que supone el envejecimiento.

Las aptitudes cognoscitivas del individuo se ven afectadas en distinta medida durante el proceso de envejecimiento. El descenso de la capacidad intelectual en los ancianos no se produce en función de la edad cronológica sino que va ligado a enfermedades y circunstancias psicosociales desfavorables.

Desde el fin de la madurez, el individuo sufre una confrontación entre sus realizaciones existenciales y sus proyectos ideales. Este conflicto se precipita con la aparición de algunos momentos críticos.
La jubilación. Una de las crisis consiste en el desplazamiento social y familiar que representa la jubilación. Supone, a menudo, una pérdida económica, además de la privación de estatus social y prestigio. Cada persona vive de modo completamente diferente su jubilación; para algunos supone una liberación y la posibilidad de disponer de tiempo para realizar sus sueños, mientras para otros se convierte en el comienzo de su final.

El sentimiento de inutilidad.
El deterioro de sus facultades va conduciendo al mayor, inexorablemente, a perder autonomía personal y depender de los demás; esta es la realidad que mayores repercusiones psicológicas tiene para los ancianos.
La soledad.
Al cumplir años vamos perdiendo a las personas que amamos.
El sentimiento de soledad va aumentando progresivamente junto con nuestro temor al futuro social inmediato.
El sentimiento de pertenencia social se debe a la necesidad del ser humano de tener raíces, un punto de referencia y de continuidad.
No se trata únicamente de una necesidad circunstancial en una etapa particular de la vida, sino de una necesidad fundamental.

A partir de cierta edad, es frecuente la presencia de achaques y alteraciones anatómicas, asociadas a molestias, así como de enfermedades de mayor entidad.
Enfermedades crónicas.

Las enfermedades crónicas graves obligan al anciano a limitar de forma importante su ritmo de vida y a seguir un tratamiento continuado

Trastornos del sueño.

Los problemas del sueño a esta edad pueden producirse por exceso o por defecto debido a un trastorno primario, una alteración ambiental o alguna patología.

Trastornos de alimentación.

Problemas dentales, digestivos o dificultades para metabolizar ciertos alimentos así como el abandono alimentario relacionado con las situaciones de edad o de soledad provocan resultados negativos sobre la nutrición de los mayores.

Enfermedades del sistema óseo.

Aparecen los dolores óseos, la deformidad de los huesos en las extremidades, el riesgo elevado de fracturas que limitan la movilidad de los mayores.

Enfermedades vasculares y del corazón.

Debido al envejecimiento celular de las arterias y a los cambios de la masa muscular de corazón, las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las primeras causas de muerte en la edad avanzada.

En un proceso de envejecimiento normal, el individuo se va adaptando sin problemas a su nueva situación. Sin embargo, en incontables ocasiones surgen durante el envejecimiento problemas cognoscitivos y/o psicológicos.:

Alzheimer

Es la demencia más común y la de consecuencias más incapacitantes. Tanto la edad de comienzo como la progresión del deterioro son variables, aunque suele iniciarse en edades avanzadas y con un curso lento y regular. Afecta progresivamente a todas las funciones intelectuales, desde la memoria o el reconocimiento de rostros hasta el pensamiento o el lenguaje.

Demencia multiinfarto 

Producida por pequeños infartos que afectan al suministro de sangre al cerebro, sus efectos dependen de la funcionalidad de la zona cerebral afectada. En caso de efectos sobre las capacidades mentales, no es extraño encontrar alternancia entre periodos de lucidez y otros de total confusión.

Estados confusionales

Con frecuencia, la confusión es un síntoma de alguna enfermedad orgánica, accidente o efecto secundario de algún fármaco. Típicamente, lo más llamativo es la desorientación espacio-temporal, que tiene carácter fluctuante, con momentos de confusión seguidos de periodos de plena orientación.

Trastornos Paranoides

Presentan una alteración marcada de la conciencia que incluye ideas delirantes y, en ocasiones, alucinaciones.

UNIDAD III. ESTUDIOS SOBRE EL ENVEJECIMIENTO: SITUACIÓN ACTUAL

3.1 Edad (concepto y las diferencias entre los punto 3.1.1 al 3.1.4)

El envejecimiento es un proceso gradual y continuo de cambio natural que se inicia en la edad adulta temprana. Durante la edad mediana temprana muchas funciones del cuerpo comienzan a disminuir gradualmente.

No hay una edad determinada que convierta al individuo en un anciano o en una persona de edad avanzada. Tradicionalmente, la edad de 65 años se considera como el comienzo de la vejez. Pero el motivo de esta consideración no se fundamenta en la biología, sino en la historia. Hace muchos años, la edad de 65 años fue elegida como la edad de jubilación en Alemania, el primer país en establecer un plan de jubilación, y sigue siendo la edad en que en la mayoría de las sociedades las personas suelen finalizar su etapa laboral, aunque esto está cambiando.

La pregunta de cuándo envejece una persona se puede responder de varias maneras:

Edad cronológica: la edad cronológica se fundamenta únicamente en el paso del tiempo. Es la edad de una persona expresada en años. La edad cronológica tiene poco sentido en términos de salud. Sin embargo, la probabilidad de desarrollar un problema de salud aumenta a medida que las personas envejecen y la principal causa de pérdida funcional durante la vejez son los problemas de salud, más que el envejecimiento normal. Dado que la edad cronológica contribuye a predecir muchos problemas de salud, se emplea en el campo legal y en el económico.

Edad biológica: la edad biológica se refiere a las modificaciones que experimenta el organismo y que se presentan, generalmente, con el paso de los años. Dado que estos cambios afectan a algunas personas antes que a otras, algunas personas son viejas desde el punto de vista biológico a los 65 años mientras que otras no lo son hasta transcurrida una década o más. Sin embargo, la mayoría de las diferencias notables en la edad aparente entre personas de edad cronológica similar son causadas por el estilo de vida, los hábitos y los efectos sutiles de ciertas enfermedades en lugar de por las diferencias en el envejecimiento real.

Edad psicológica: la edad psicológica se refiere a cómo se comportan y se sienten las personas. Por ejemplo, un octogenario que trabaja, hace proyectos, espera con ilusión acontecimientos futuros y participa en muchas actividades es considerado una persona joven psicológicamente.

La mayoría de las personas no necesitan acudir específicamente a un geriatra (un médico que se especializa en el cuidado de las personas de edad avanzada) hasta que cumplen 70 años o más.

Envejecimiento normal

Las personas se preguntan a menudo si lo que están experimentando al envejecer es normal o no. Aunque las personas envejecen de forma distinta, algunos cambios son el resultado de procesos internos, es decir, por la edad en sí misma. Así, estos cambios, aunque no deseados, se consideran normales y se denominan, en ocasiones, envejecimiento natural. Estos cambios se producen en todo el mundo que vive lo suficiente, y dicha universalidad es parte de la definición de envejecimiento natural. Son cambios esperados y por lo general inevitables. Por ejemplo, a medida que la persona cumple años, el cristalino de los ojos se vuelve más delgado y rígido, y tiene más dificultad para enfocar los objetos cercanos, como el material de lectura (un trastorno llamado presbicia). Este cambio se produce en casi todas las personas mayores. Así pues, la presbicia es considerada normal con la edad. Otros términos utilizados para describir estos cambios son envejecimiento normal o senescencia.

Lo que constituye el envejecimiento normal no está siempre claro. Los cambios que se producen con el envejecimiento normal hacen a las personas más propensas a desarrollar determinados trastornos; sin embargo, en algunos casos, se pueden adoptar medidas para compensar estos cambios. Por ejemplo, las personas mayores son más propensas a perder dientes. No obstante, acudir al dentista periódicamente, comer menos dulces, cepillarse y utilizar hilo dental regularmente suelen reducir el riesgo de pérdida de dientes. Por lo tanto, aunque la pérdida de dientes es frecuente con el envejecimiento, pueden evitarse pérdidas dentales importantes.

 Además, en algunos casos, el deterioro de las funciones que conlleva el envejecimiento parece similar al deterioro funcional que forma parte de un trastorno. Por ejemplo, el deterioro leve de la capacidad mental es casi universal en personas de edad avanzada y se considera como parte del envejecimiento normal. Este deterioro consiste en una dificultad mayor para el aprendizaje de nuevos idiomas, reducción del intervalo de atención y pérdidas de memoria más frecuentes. Por el contrario, el deterioro de la capacidad mental en la demencia es mucho más grave. Por ejemplo, las personas que envejecen de forma normal pueden extraviar cosas u olvidar detalles, pero las personas que padecen demencia olvidan acontecimientos enteros. Las personas con demencia tienen dificultades para realizar actividades cotidianas (conducir, cocinar y manejar sus finanzas) y ubicarse en el medio en el que viven (saber qué año es y dónde se encuentran). Por lo tanto, la demencia se considera un trastorno, aunque es frecuente en las etapas tardías de la vida. Ciertos tipos de demencia, como la enfermedad de Alzheimer, se diferencian del envejecimiento normal, también por otras razones. Por ejemplo, el tejido cerebral (obtenido durante la autopsia) en personas con esta enfermedad tiene un aspecto diferente al de otras personas mayores que no la padecen. Por este motivo, la distinción entre envejecimiento normal y demencia es clara.

En algunas ocasiones, la distinción entre el deterioro funcional que forma parte del envejecimiento y el deterioro funcional que forma parte de un trastorno parece arbitraria. Por ejemplo, a medida que se envejece, y en comparación con personas más jóvenes, los niveles de azúcar en sangre aumentan después de comer hidratos de carbono. Este aumento se considera parte del envejecimiento normal. Sin embargo, si el incremento supera un nivel determinado, se diagnostica un trastorno, diabetes. En este caso, la diferencia es solo de grado.

Envejecimiento saludable

La expresión «envejecimiento saludable» hace referencia al aplazamiento o a la disminución de los efectos no deseados del envejecimiento. Los objetivos de un envejecimiento saludable son mantener la salud física y mental, evitar los trastornos y continuar en un estado activo e independiente. Para la mayoría de las personas, mantener un buen estado general de salud requiere más esfuerzo a medida que aumenta la edad. El desarrollo de ciertos hábitos saludables como los siguientes puede ser beneficioso

  • Seguir una dieta nutritiva
  • Realizar actividad física con regularidad
  • Mantenerse mentalmente activo

Cuanto antes se desarrollen estos hábitos, mejor. Aunque nunca es demasiado tarde para comenzar, es mejor empezar lo antes posible. De esta manera, las personas pueden controlar lo que les sucede a medida que envejecen.

Hay evidencias que sugieren que en Estados Unidos el envejecimiento saludable va en aumento:

Se ha producido una disminución en el porcentaje de personas mayores que viven en residencias de ancianos, a pesar de que ha aumentado el porcentaje de personas de más 65 años y también de mayores de 85 años de edad en la población general.

Ha disminuido el porcentaje de personas de entre 75 y 84 años que muestran carencias

Se ha producido una disminución en el porcentaje de personas mayores de 65 años de edad con trastornos debilitantes

La gerontología es el estudio del proceso de envejecimiento, incluyendo los cambios físicos, mentales y sociales. Esta información se utiliza para desarrollar estrategias y programas para mejorar la vida de las personas mayores. Algunos gerontólogos tienen un título de médico y también son geriatras.

La geriatría es la rama de la medicina especializada en el cuidado de las personas mayores y que incluye el tratamiento de muchas enfermedades y trastornos a la vez. Los geriatras han estudiado el proceso de envejecimiento, por lo que pueden distinguir qué cambios son el resultado del envejecimiento en sí y cuáles indican un trastorno.

 Esperanza de vida

La esperanza de vida media en los americanos aumentó considerablemente durante el siglo pasado. Un varón nacido en 1900 tenía una esperanza de vida en torno a los 46 años, y la de una niña se situaba cerca de los 48 años. Hoy, sin embargo, la esperanza de vida para el varón es superior a los 76 años, y para la mujer de 81 años. Aunque gran parte de este aumento puede atribuirse a la disminución significativa de la mortalidad infantil, también se ha producido un aumento notable de la esperanza de vida para todas las edades por encima de los 40 años. Por ejemplo, un hombre de 65 años tiene actualmente una esperanza de vida de unos 83 años, y la de una mujer de 65 años ronda los 85 años. En general, las mujeres viven unos 5 años más que los hombres. Esta diferencia en la esperanza de vida ha cambiado muy poco, a pesar de los cambios producidos en el estilo de vida de las mujeres a lo largo del siglo XX y principios del XXI, como el tabaquismo y el hecho de experimentar más estrés.

A pesar del aumento en la esperanza de vida, la duración máxima de la vida (la edad más avanzada que pueda alcanzar un ser humano) ha cambiado poco desde que se conservan registros. A pesar de la mejora genética y un estilo de vida saludable, la posibilidad de vivir hasta los 120 años es muy pequeña. Madame Jeanne Calment tuvo la esperanza de vida más larga documentada: 122 años (1875 a 1997).

Varios factores influyen en la esperanza de vida:

Herencia: la herencia está relacionada con la posibilidad de que una persona desarrolle una enfermedad. Por ejemplo, es probable que la vida se acorte si se heredan los genes que aumentan el riesgo de desarrollar niveles elevados de colesterol; por el contrario, la herencia de genes que protegen contra las enfermedades coronarias y el cáncer puede permitir tener una vida más larga. Hay pruebas que demuestran que vivir hasta una edad muy elevada, 100 años o más, suele darse en varios miembros de una misma familia.

Estilo de vida: algunas conductas, como no fumar, no consumir drogas ni alcohol, mantener un peso y una dieta saludables y hacer ejercicio favorecen el desarrollo personal y evitan las enfermedades.

Exposición a toxinas medioambientales: dicha exposición puede acortar la esperanza de vida, incluso entre personas con la mejor dotación genética.

Atención sanitaria: la prevención y el tratamiento de las enfermedades después de que estas se hayan contraído, especialmente cuando son tratables (por ejemplo, las infecciones y, en algunos casos, el cáncer), también contribuyen a aumentar la esperanza de vida.

3.1.2 Biológica

Es muy conocida la analogía que establece que si toda la historia del planeta Tierra se comprimiera en un día, el hombre aparecería sobre la faz de la tierra recién durante el último minuto y los eventos históricos modernos, en los últimos segundos. En este contexto no sería posible medir la fracción infinitesimal que ocupa el envejecimiento en la historia de la humanidad, ya que es el problema o proceso evolutivo más reciente que ésta ha enfrentado. El envejecimiento es un fenómeno muy raro en la vida salvaje, como lo demuestran los estudios realizados en ratones en su hábitat silvestre en Australia y África, en los que se observó que 90% de los animales muere antes del año de vida y 70% durante los primeros seis meses de vida, lo que contrasta con los dos años que viven los mismos ratones en un laboratorio. Esto demuestra que el fenotipo del envejecimiento aparece en medios protegidos. La vida parece estar orientada solamente para la juventud y la fertilidad y no para el envejecimiento, lo que explica muchas de las características asociadas al fenotipo.

En este contexto es importante no confundir longevidad con envejecimiento. Se habla de especies o individuos longevos a aquellos que viven un gran número de años; en cambio, aunque no existe un consenso absoluto sobre la definición de envejecimiento, en general se lo entiende como el proceso biológico universal (que afecta a todo el organismo) y progresivo de pérdida de función, asociado a disminución de la fertilidad y aumento de la probabilidad de morir a medida que pasa el tiempo.

En la siguiente imagen se ilustran las principales teorías del envejecimiento que se manejan en la actualidad. Las teorías no estocásticas proponen que el envejecimiento sería la continuación del proceso de desarrollo y diferenciación que se ha llevado a cabo según unas normas predeterminadas y correspondería a la última etapa dentro de una secuencia de eventos codificados en el genoma, dentro de un Programa de Envejecimiento. Las teorías estocásticas plantean que los procesos que condicionan el envejecimiento ocurrirían de un modo aleatorio y se irían acumulando en el transcurso del tiempo como consecuencia de las agresiones procedentes del medio ambiente, hasta alcanzar un nivel incompatible con la vida. En el gráfico de funcionalidad del organismo en función del tiempo se observa un periodo corto de desarrollo, que en el ser humano corresponde a la infancia y la adolescencia, seguido por el periodo de madurez o mantención y después por un periodo de declinación. Si cada individuo se representa por un punto alrededor de las líneas se observa en el desarrollo inicial y en la madurez la dispersión es pequeña, mientras que en la etapa de declinación la dispersión es mucho mayor, lo que explica la gran variabilidad de fenotipos de envejecimiento.

Conceptos evolutivos, genes y envejecimiento

Considerando que el fenotipo de envejecimiento es muy raro en la vida silvestre y que puede existir un programa que determine cómo va a envejecer cada individuo, sea escrito en los genes o que se organice en algún momento de la vida, se ha planteado una serie de teorías acerca del proceso de envejecimiento que se pueden agrupar en tres categorías:

  • La teoría de las mutaciones acumulativas.
  • La teoría del cuerpo desechable.
  • La teoría del antagonismo pleiotrópico.

La teoría de las mutaciones acumulativas plantea que, como el envejecimiento no está sometido a la presión de la selección natural, hay una serie de genes que producen detrimento del sujeto y que se manifiestan en la vida tardía, después de la fase reproductiva y por ello no se seleccionan, de modo que la naturaleza no ha sido capaz de “limpiar” los genes que se asocian a fenotipos perjudiciales. La teoría del cuerpo desechable, que se elaboró hace alrededor de treinta años, plantea que los organismos son máquinas cuya única finalidad es transmitir genes y fenotipos a las generaciones subsecuentes, por lo tanto todos los mecanismos que permiten mantener al organismo vivo y en buenas condiciones para este efecto, incluyendo la maquinaria de reparación celular y limpieza de daños, funcionan solamente durante la etapa fértil de la vida, después de la cual ya no tiene sentido gastar energía y luchar contra la entropía para mantenerlo y por eso aparece el fenotipo de envejecimiento y decae la sobrevida. La teoría del antagonismo pleiotrópico establece que pueden existir genes muy favorables para la etapa inicial, pero que a largo plazo se asocian a un fenotipo negativo y detrimental. El mejor ejemplo es el de los genes relacionados con el almacenamiento de energía a través de la acumulación de grasa en el organismo, que permite a los individuos defenderse del frío y del hambre en su etapa joven hasta alcanzar la fertilidad necesaria para transmitir el gen, pero a medida que transcurre el proceso de envejecimiento se asocian a un fenotipo negativo.

Los estudios más relevantes efectuados en seres humanos sobre los genes asociados al envejecimiento se han enfocado en grupos de personas portadoras de un fenotipo de envejecimiento favorable, con mejor sobrevida, menor mortalidad cardiovascular o mayor longevidad; sin embargo, no se ha logrado encontrar un gen o un grupo de genes que claramente se asocien a mejor fenotipo de envejecimiento. Es probable que estén involucrados los genes de la familia APO, que regulan las lipoproteínas, los genes relacionados con interleuquinas involucradas en la inflamación y los que codifican para ciertas moléculas reguladoras del metabolismo de la glucosa. Los estudios están limitados por el escaso número de pacientes o de familias, pues es muy difícil establecer grupos comparativos entre individuos con envejecimiento exitoso y no exitoso debido a que este último se define por una enfermedad.

En 1997 se descubrió el gen Klotho. Un grupo de científicos que estaba estudiando canales de sodio mediante mutagénesis intencional produjo por error un fenotipo de ratón que se desarrollaba normalmente hasta el segundo mes de vida, que corresponde a la adultez, pero después presentaba un fenotipo muy similar al del envejecimiento humano, con osteoporosis, calcificación vascular, ateromatosis y disminución de la sobrevida. Este fenotipo se produjo por la mutación de un único gen y lo más interesante es que una vez que lograron clonar este gen y generar un ratón que lo sobre expresará, el animal adquirió la capacidad de vivir más tiempo, alrededor de dos años y medio, equivalentes a 180 años en el ser humano. Posteriormente se descubrió que gran parte del fenotipo del ratón que no tiene Klotho se debe a una alteración importante del metabolismo calcio fósforo y es posible recuperar parcialmente este fenotipo limitando las dosis de vitamina D, calcio y fósforo en la dieta del animal, lo que sugiere que es el vínculo con el metabolismo calcio fósforo, más que el gen mismo, lo que determina el fenotipo. En el caso del ratón que sobre expresa el gen los resultados no se han podido replicar, de modo que hay dudas acerca de este resultado. Otro dato curioso es que la tasa de fertilidad del ratón que sobre expresa Klotho y que por lo tanto tiene mayor longevidad, es menor que la tasa del fenotipo salvaje; aunque no hay una explicación para esto se puede pensar que a la naturaleza no le interesa que los individuos vivan mucho tiempo, quizás porque ocupan los recursos de los más jóvenes, pero esto es absolutamente teórico.

3.1.3 Psicológica

La principal tarea de las personas mayores es la de comprender y aceptar su propia vida y hacer uso de su experiencia para hacer frente a los cambios personales o pérdidas. Las personas han de adaptarse a la disminución de la fortaleza y salud física, a la jubilación o retiro del trabajo y a su propia muerte (13). Ha medida que tratan estos temas, sus motivaciones pueden variar, de esta forma se presentan diversas teorías:

Ultimo Estadio de Erikson: ”Integridad versus desesperación” Constituye la culminación de la resolución triunfante de las siete crisis previas en el desarrollo a lo largo de la vida, por lo que pudo haber sido o por lo que debería haberse hecho en forma distinta. Implica la aceptación de los propios progenitores como personas que hicieron lo mejor que pudieron, haciéndose merecedoras de nuestro amor, aún cuando no fueron perfectas. También consiste en la cercanía de la propia muerte como fin inevitable de la existencia de la vida.. Quien ha fallado en tratar de resolver la crisis “teme desesperadamente a la muerte expresado en el sentimiento de que el tiempo es ahora corto para volver a comenzar otra vida y buscar caminos alternativos hacia la integridad”.
- Teoría de la Actividad: cuanto más activa permanezca una persona mayor, más satisfactoriamente envejecerá y los papeles que constituyen principalmente su satisfacción son: trabajo, cónyuge, padre, madre, y la máxima pérdida es debido a la viudez y la enfermedad. Según Lemon, Bengstom y Peterson existen 3 tipos de actividad: interacción social con familiares, amistades y vecinos; formal: participación en organizaciones voluntarias; solitaria: leer, ver televisión y mantener algunos pasatiempos.
- Teoría de la Desvinculación: El envejecimiento se caracteriza por una mutua separación, por parte de la persona mayor, la cual voluntariamente disminuye sus actividades y compromisos, lo cual ayudaría a las personas mayores a mantener su equilibrio, siendo benéfico tanto para la persona como para la sociedad.

3.1.4 Social

Cambio social: 

Los adultos mayores de los países desarrollados, se han dado cuenta de que el ser mayor es diferente desde que sus padres llegaron a los 65 años. Tienen aspecto más juvenil, están más sanos y vigorosos que sus homólogos de hace varias generaciones. Es más probable que sean dueños de sus casas, vivan por encima del nivel de pobreza y tengan menos hijos adultos. En los países en desarrollo estas características no se dan siempre o porque no ha habido una educación hacia la planificación familiar oportuna o para el ahorro para los años finales o porque la situación económica de los países no lo ha permitido. No todos tienen derecho a la jubilación o ésta es muy raquítica.

Estrés: 

Un alto estrés puede lastimar la autoestima y deteriorar física y mentalmente a la presión trabajo y jubilación: en la transición del trabajo a la jubilación puede desarrollarse un alto estrés por lo que se recomienda que se vaya haciendo poco a poco, para que se vaya viviendo por fases hasta aceptar su finalización.. Quienes no tienen derecho a la jubilación están en alto estrés pues trabajan temiendo perder su empleo en cualquier momento o tendrán que seguir trabajando si se los permiten o tendrán que pasar a ser dependientes de sus familiares o de programas gubernamentales.

Matrimonio: 

El evento más importante en muchos matrimonios es la jubilación del hombre y de la mujer si es que ella trabajaba. Cuando es el hombre quien trabajaba, afecta a la mujer en su independencia, al estar él todo el día en casa. La mayoría de otros problemas ya han sido solventados en etapas anteriores y si no lo hicieron ya se divorciaron antes.

El divorcio y volver a casarse: 

cuando las parejas que han estado casadas durante 40 años se divorcian es probable que demuestren más estrés psicológico que las parejas jóvenes que se divorcian. La pérdida de sus papeles conyugales al igual que los profesionales puede quebrantar su identidad. El número de personas mayores que se divorcian va en aumento. En el hombre es porque ha estado enfrascado en su trabajo y su jubilación coincide con el matrimonio con otra mujer. En la mujer es porque su marido es alcohólico, tirano o mujeriego. Los hombres se casan con más facilidad que las mujeres pues hay más mujeres divorciadas que hombres disponibles.

Viudez: 

La situación de viudez en las mujeres es más frecuente pues sus maridos eran mayores y porque la esperanza de vida del hombre lo es también. El proceso de recuperación implica, desarrollar una explicación satisfactoria por la que ha muerto el otro, neutralizar los recuerdos y asociaciones y crear una nueva imagen de uno mismo. Las mujeres parecen adaptarse a una vida solitaria mejor que los hombres quienes padecen depresión, angustia y hasta reacciones fóbicas. Aún después de la recuperación el dolor continúa.

Relaciones familiares en los Adultos Mayores: 

La tendencia es “envejecer en el lugar”, donde educaron a sus hijos, en donde está lleno de recuerdos, y al conocerlo bien les da competencia y el ser propietarios confiere estatus a la persona mayor. Son menos propensos a traslados o emigraciones. Existe la emigración de ayuda que es cuando se mudan con algún hijo o a una residencia especial o a una institución que ofrecen cuidados personales pero raras veces médicos, psicológicos, sociales, ni sanitarios a nivel profesional.

No jubilación: 

Existen gran cantidad de adultos mayores que no tienen jubilación, ya sea porque en su trabajo nunca se la dieron, porque estaban en trabajos informales o no trabajaban a base de sueldo (muchas mujeres están en este caso). Estos adultos mayores pasan a depender de sus familiares, de las instituciones gubernamentales que en México casi no existen o piden y viven de la limosna que les da la gente. El Sector Salud, el Gobierno del D. F. empiezan a desarrollar algunas acciones pero como sociedad falta mucho por hacer.

3.3 El envejecimiento: un proceso que trasciende lo biológico

El envejecimiento es un proceso biológico, que provoca determinados cambios en los órganos y sistemas del organismos, proceso que resulta difícil por la complejidad de los fenómenos asociados, y que trae como consecuencia en las personas de la tercera edad un deterioro evidente no solo de la salud física, sino también de la mental, apareciendo el padecimiento de toda una serie de patologías que provocan una disminución notable de la capacidad de trabajo de estas personas.

Pero la vejez no solo genera cambios y afectaciones de índole biológica, sino que paralelamente a estos cambios se producen otros que son significativos en su vida social. Provocado fundamentalmente por la jubilación, se observa en el adulto mayor que al desvincularse de uno de los grupos sociales más importantes, el colectivo laboral, se produce un proceso de aislamiento que deviene en alteraciones de índole psicológicas, muy desfavorables y que pueden afectar en gran medida su autoestima e integración social. Por investigación realizada con anterioridad, en el municipio de Cienfuegos con el objetivo de conocer y valorar la incorporación de las personas de la tercera edad a la práctica sistemática de actividades físicas en las diferentes formas organizativas existentes, se conoce, que además de factores limitantes de índole organizativa y de recursos, se hizo evidente el hecho, dentro de los aspectos indagados en el orden motivacional, el hecho de no conocer en su justa medida, la importancia que la práctica de los ejercicios físicos tiene, en la elevación de la calidad de vida para este grupo etario.

Igualmente se puso de manifiesto mayoritariamente por parte de los investigados, el interés, en conocer y profundizar acerca de los beneficios que esta práctica representa.

Es por eso que el objetivo fundamental de este trabajo está encaminado a procurar una adecuada y esclarecedora información sobre las características biológicas y sociológicas de la tercera edad y la influencia que la práctica de ejercicios físicos ejerce, en el aumento de su calidad de vida y como una vía para su integración social, permitiendo satisfacer la necesidad y el interés que la población adulta y en especial la de la tercera edad, tienen al respecto.

La revisión bibliográfica efectuada permitió lograr una considerable y valiosa información al respecto.

Desarrollo

Las personas de la tercera edad son una parte importante de la población general y crear conciencia sobre la necesidad de mejorar su calidad de vida, es un reto permanente.

A continuación expondremos, algunas de las consideraciones más importantes, sobre las características, tanto biológicas como sociales de estas personas, que permitan fundamentar y considerar la importancia que tiene, elevar la incorporación de las mismas a la práctica de ejercicios físicos como un medio fundamental el mejoramiento de su salud, prevención de enfermedades, así como una mayor integración a la sociedad.

Vejez biológica

    La vejez es una etapa normal, ineludible, del propio desarrollo del organismo. Los diferentes órganos y tejidos no son afectados por igual en este proceso. A continuación le ofrecemos un panorama de las principales afectaciones.

Sistema Nervioso Central

    Desde los clásicos experimentos de inicio de siglo, del eminente fisiólogo Pavlov, se conoce que el envejecimiento provoca un gran número de modificaciones en la actividad nerviosa superior. En especial, se produce una más lenta formación de enlaces temporales entre las distintas áreas o centros del encéfalo. Este hecho condiciona un proceso de formación de los reflejos condicionados mucho más lento. Otro aspecto importante es la pobre capacidad de adaptación ante los cambios del medio exterior que existe en estas edades, consecuencia directa de una disminución acentuada de la plasticidad, como propiedad de los centros nervioso.

Sistemas sensoriales

    Durante la vejez se debilitan los sistemas sensoriales, lo cual se pone de manifiesto en una pérdida de la visión, la audición y la disminución de la sensibilidad de los receptores de la piel. En general los umbrales de excitabilidad aumentan. El envejecimiento provoca también alteraciones en la regulación de las distintas funciones.

Funciones motoras

    Al envejecer el organismo, se va provocando una paulatina disminución de la excitabilidad de aquellos centros motores que gobiernan la musculatura esquelética. La rapidez de los movimientos disminuye considerablemente, produciéndose los cambios más significativos después de los 50 años.

    En las edades avanzadas también disminuyen tanto la fuerza muscular absoluta como relativa a la masa corporal. Existen datos acerca de la fuerza de los extensores de la espalda (dinamometría) que señalan que el valor promedio a los 35 años es de 165 Kg. aproximadamente, descendiendo a los 61 años hasta 129 Kg.

    El envejecimiento del organismo disminuye de igual forma, la resistencia (capacidad de luchar contra la fatiga). Básicamente la resistencia ante los esfuerzos estáticos y el trabajo muscular anaerobio. Se pierden con la vejez la coordinación espacial y temporal de los movimientos, la ubicación y orientación de los miembros, así como de objetos en movimiento, etc.

Metabolismo

    Con la edad se producen alteraciones complejas de diversas índoles en el metabolismo proteico de los carbohidratos y las grasas. De igual forma se alteran los procesos relacionados con los minerales: Rasgo característico de la vejez consiste en un decursar más lento de los procesos oxidativos celulares. Con la edad se eleva la sensibilidad del organismo ante la insulina (uno de los reguladores más importante del metabolismo de los carbohidratos) y como resultado de ellos en las personas de edad avanzada una determinada inestabilidad del nivel de azúcar en sangre

Funciones vegetativas

    Las modificaciones que provoca la vejez se reflejan ampliamente en el sistema cardiovascular. En la edad avanzada disminuye la excitabilidad y conductibilidad del sistema de transmisión de la excitación del músculo cardiaco, por tal motivo el corazón del anciano se caracteriza por un ritmo más lento de funcionamiento. Esta particularidad funcional provoca otras: Un movimiento más lento de la circulación sanguínea e incluso un menor volumen de sangre circulante, lo que de acuerdo a la disminución de la concentración de hemoglobina, provoca que la capacidad oxigénica sanguínea disminuya de 9 a 12 %. En estas edades se observa también un incremento de la presión arterial.

    El envejecimiento provoca además una disminución de las funciones respiratorias. Disminuye la capacidad vital pulmonar y la máxima ventilación pulmonar, aumenta la frecuencia respiratoria (entre un 20 y un 30%) y disminuye la profundidad, siendo entonces menos eficiente la mecánica respiratoria.

    Como señalamos, el envejecimiento se traduce en una mala adaptación ante la insuficiencia de oxigeno: Como consecuencia, la retención voluntaria de la respiración en las edades avanzadas no es prolongada. Y aunque no se han tratado el aparato digestivo, urinario, renal, etc., no puede dejar de verse el organismo como un sistema integrado.

    Algunos consideran que los problemas de mayor importancia en esta edad lo constituye la osteoporosis, llegando a existir datos alarmantes, tales como una disminución del 30 y el 50% de la masa ósea en mayores de 60 años.

    Resumiendo, podemos decir que a partir de las edades media y en lo fundamental en las edades avanzadas, se van experimentando diferentes cambios en el organismo en relación con los procesos metabólicos, reducción de la capacidad de trabajo de todos los órganos y sistemas, el decrecimiento de las funciones del metabolismo, donde los procesos de reducción prevalecen sobre la oxidación, así como las distintas variaciones del aparato osteo-muscular. Aparecen además diferentes manifestaciones patológicas en el aparato cardiovascular y respiratorio. (9) todo lo cual se consideran que pudieran verse mayormente beneficiadas con la práctica de ejercicios físicos,

Vejez Social

    La vejez es una etapa que exige esfuerzos adaptativos biológicos, no obstante, en el ser humano no puede separarse de la vida social. El hombre no puede existir separadamente de otros hombres, se forma en determinadas condiciones sociales, siendo así que la esencia humana no es una propiedad etérea e individual sino la resultante del conjunto de las relaciones sociales.

    El envejecimiento poblacional es hoy una preocupación en la sociedad moderna. No cabe duda que el aumento de este sector no productivo de la población que incrementa la demanda de los servicios de salud por enfermedades y la necesidad de la atención familiar o institucional, gravita desafortunadamente sobre la sociedad, en términos económicos y sociales.

    Acercándonos al estudio del anciano desde el contexto social plantearemos a continuación algunas consideraciones.

    La jubilación ha devenido en un símbolo de entrada a la vejez. Un acontecimiento social, que ocasiona problemas en la adaptación a la nueva situación de vida.

    Al terminar la actividad laboral, el individuo se aparta de uno de los grupos primarios más importantes: el grupo de trabajo. En buena parte de las personas de edad avanzada, se aprecia entonces un retroceso de los contactos, unidos a la soledad y el aislamiento.

    Otro grupo importante es el de la familia: En el seno de esta, muchas personas de la tercera edad y ancianos se ven subvalorados, se sienten como una carga, no solo en el plano económico, sino en el afectivo, donde se consideran personas cuyo estado y rendimientos no le permiten aportar a su núcleo familiar todo lo que desearían. Por otra parte, el menoscabo gradual de la energía con disminución de la respuesta y estimulo, empobrecimiento de la iniciativa, limitación de intereses, elevación del egocentrismo y crecimiento de la vulnerabilidad, sume a los ancianos en estados ansiosos.

    Las limitaciones senso-perceptivas, unidas al estrés que generan las discapacidades físicas, pueden generar respuestas depresivas por perdidas de auto estimación, a menudo se establecen barreras en la comunicación personal, pues el resto del núcleo familiar dispone de poco tiempo para comunicarse con ellos.

    Además las familias modernas se caracterizan por la fragmentación de sus núcleos, los hijos viven en hogares separados, y esto lleva a la marginación de las personas de edad y no solo al incremento de sus dificultades económicas, sino también sociales y psicológicas.

    Una persona al envejecer basará su propia imagen en sus éxitos anteriores, belleza, poder, vigor físico, contrastándolo con el presente de pérdidas, las cuales no son a veces reales. La imagen negativa que a veces tiene la población hacia la vejez, acentúa la capacidad del anciano, limita sus actividades adjudicándosele disminución de las capacidades físicas, cuando lo cierto es que esta no es una enfermedad, es una etapa vital con condiciones de subsistencia.

    En la relación diaria con el anciano no podemos ni sobreprotegerlo, ni marginarlo, ni enfatizar en las pérdidas ocasionadas por esta etapa, pues llegamos a deprimirlo, a que se enferme verdaderamente.

    El Dr. H. Mahler, Director general de la OMS en un mensaje para el Día Mundial de la Salud el 7 de Abril de 1982, planteaba lo siguiente:

    “… estudios recientes sobre individuos sanos demuestran que incluso a los 70 años de edad, estos pueden hacer mucho más que cuidar simplemente de sí mismo, están en condiciones de realizar una buena jornada de trabajo, utilizar su mente de una forma creativa, mantener relaciones de afecto y desempeñar un papel activo en la comunidad. En consecuencia, es preciso descartar la imagen estereotipada del viejo imposibilitado e inútil..."

    El envejecimiento, como otros períodos de la existencia, está supeditado a las diferentes actitudes personales que se adopten, sobre toda en aquellas se refieren a la alimentación, al ejercicio físico y al tipo de vida que se va a llevar, considerándose importante, se tomen las medidas adecuadas, para mantener y estimular actividades adecuadas a la edad.

    En el proceso de envejecimiento, donde es básico superar lo físico y adaptarse al deterioro biológico, se hace necesario igualmente fomentar el desarrollo social y espiritual. Con este concepto vital, se valora mejorar las satisfacciones de un trabajo de formación de la familia, pero también de las actividades sociales, y en ellas la incorporación a grupos organizados para la práctica de actividades físicas seria doblemente beneficiosa.

Comentarios